domingo, 19 de febrero de 2017

PAN PIZZA

Los correos de mi amigo Antonio siempre son interesantes. Te resume a diario las noticias más destacadas del noticiario del trabajo, del BOE, y todo lo que tenga que ver con nuestro ámbito laboral, lo que supone un gran ahorro de tiempo si tienes mañanas movidas. Pero lo mejor es que de vez en cuando ameniza estos correos con vídeos musicales, de danza, de coña, o de cocina, como en el caso del último que envió y que me descubrió el mundo del PAN PIZZA. Una maravilla, facilísima de hacer, muy versátil y deliciosa.

Este enero pasé de no trabajar en el edificio de Cibeles a no hacerlo en el de Castellana (como ya sabréis la palabra trabajo no aparece en mi diccionario), pero por suerte aún recibo los correos de Antonio, y con ellos mantengo el lazo de unión con mi anterior ubicación, con la buena gente que allí queda y con otros tantos que cambiaron de oficina antes que yo.

La verdad es que cuando miro atrás cada vez que cambio de trabajo, me doy cuenta de que soy un hombre con suerte. En todos los sitios en los que he estado hasta ahora, por mucho trabajo que haya habido (lo había, lo que no quiere decir que yo lo tuviera que sufrir, recordad la falta en mi diccionario), siempre me he encontrado con buena gente que me ha ayudado, que se ha portado genial conmigo, que ha aguantado mis paridas y locuras,..., gente que me ha hecho sentirme bien. Buenos amigos a fin de cuentas.

Este post surge a partir de la receta de Antonio, pero son muchos más los que quedan allí y con los que me he reído: con Toñi y Ana en el banco del marujeo, con Lola que me dio la receta del arroz con carabineros y me reñía por usar la besamel de bote en lugar de hacerla, con Juan el correcaminos en caravana que siempre está de buen humor, con María y sus pollitos, con Julito el travieso, con Pilar batiendo récords de recorrido en silla de oficina, con Javi, Javivi, Enrique, Sergio y Marcos viendo sus piques de coña: quién liga más, qué música te gusta, quién come más,..., discutiendo de cachondeo con Carmen, con la siempre sonriente atención de Ana en secretaría, con Alfonso que marchó a Pio XII, con l@s Pilares de la oficina que me aguantaban en primera línea siempre con alegría, con Julio siendo propietario del SCAN, con Concha que no me daba el teléfono de mi mujer, con Jorge el padrazo, y con tantos otros. Lo dicho soy un hombre con suerte.

Creo que solo nos ha faltado montar un campeonato de bolos en el pasillo, ante la mirada del inventor del Post-it.

Es muy importante reírse en el trabajo, más de lo que algunos pueden llegar a pensar. La risa te libera del estrés y te hace más productivo, o por lo menos curras más a gusto, a mí no me hace producir más porque ya he dicho que no está en mi diccionario y además el médico me lo ha prohibido taxativamente.

Pues eso, que esto empezó con el correo de Antonio, una gran persona con una paciencia infinita, que me hizo llegar el vídeo de esta receta que os transcribo y os recomiendo.

Necesitaréis:

Pan de pueblo cortado en rodajas.
Pimiento
Mozzarella
Salami
Espárragos trigueros
Huevo
Aceite






Cogemos una rodaja de pan y separamos la corteza de la miga sin romperlas.






A continuación cortamos la cebolla en juliana, picamos el pimiento, los espárragos trigueros y el salami.





Batimos un huevo.






Le añadimos un poco de mozzarella al huevo batido y removemos.






Ponemos un poco de aceite en una sarten.






Cuando esté caliente, el aceite, no empecemos ya que es lunes, agregamos los espárragos, el pimiento y la cebolla, y los freímos hasta que estén blandos.






Añadimos el salami unos segundos.







Colocamos la corteza del pan alrededor de los ingredientes fritos.







Agregamos el huevo batido con la mozzarella.








Colocamos la miga en su sitio, y presionamos con una espátula.






Si se nos ha salido un poco del huevo por los bordes lo recortamos.






Freímos con cuidado de que no se nos queme.






Le damos la vuelta para que se tueste el pan por debajo.







Y una vez terminado lo servimos en un plato y nos lo zampamos. Con cuidado que quema.






Esta preparación admite muchas variantes, como cambiar el salami por jamón serrano.





O cambiar los pimientos por tomate y añadirle unas anchoas.





Hay infinidad de combinaciones: sobrasada, berenjenas y calabacín,..., todo lo que se os pueda ocurrir.

Realmente fácil de hacer y delicioso.


Gracias Antonio. Y besos y abrazos para todos en la DAE. A cada uno lo que corresponda. ¡Organización!








viernes, 10 de febrero de 2017

LASAÑA HORTENSIA

Es sábado, y el viernes, no hice compra, con lo que al abrir la nevera tuve que hacer un ejercicio de improvisación para preparar algo de comer con lo que había en ella. Otros se entretienen viendo Son Goku, haciendo sudokus, incluso cuentan que antiguamente los jubiletas se lo pasaban en grande criticando las obras:

- ¡Y a eso le llaman encofrado! En mis tiempos sí que se trabajaba bien y con buenos materiales, no como ahora. Yo sólo me hacía una viga en un par de horas. Ahora los obreros protestan por todo: que si mi cuarto de hora del bocata, que si mi casco y mis botas de seguridad. Así están, que se caen del primer piso y pal otro barrio. Anda que no me he caído veces yo del cuarto piso, pero con la cabeza curtida y tu buen pañuelo con cuatro nudos, aprovechabas para tomar un carajillo y volvías al tajo.

+ Y que lo digas Anselmo. Fíjate esa pared, está pidiendo una mano de llana a gritos, pero los señoritos necesitan un andamio con poleas. Es como si te pusieran un ascensor para darle la mano yeso. Nosotros nos subíamos en una cuerda y un compañero tiraba de ella cuando se lo decías.
Me acuerdo del Púa. Estaba sujetando la cuerda mientras yo trabajaba la pared. Vio cinco duros en el suelo, se agachó a cogerlos, ¡eran cinco duros!, y al soltar la cuerda caí desde el tercer piso sobre él. Los cinco duros de la suerte les llamaba, porque solo se partió las dos piernas y podía seguir trabajando sujetando la cuerda. Que majo era el Púa.

- Sí. Era un cachondo. ¿De qué murió?

+ De un atracón de fabada. Se zampó tres ollas de las de cinco litros. Al médico que le hizo la autopsia tuvieron que ingresarlo en la UCI un mes.

- ¿Por qué?

+ Porque le hizo la autopsia a las cuatro de la tarde, y el Púa era como un reloj para sus cosas, así que incluso muerto se tiró un pedo de los que él llamaba tipo Chernobyl, y el blandengue del médico cayó redondo. Creo que lo jubilaron por insuficiencia respiratoria.

- Las cosas del púa. Ja, ja, ja, ja. Genio y figura.

Esto, que me desvío. Me había quedado mirando la nevera casi vacía y pensando que hacer de comer. Pues eso, observé el material y me decidí por improvisar una especie de lasaña con las placas hechas de hortalizas, y cuando se lo dije a mi hija:

- Voy a hacer Lasaña hortensia.

+ ¿Y eso qué es?

- Una lasaña con las placas hechas hortalizas. Casi mejor le llamo Lasaña de hortalizas.

+ No. Lasaña hortensia mola más.

Y con ese nombre se quedó el experimento, que por cierto resultó estar muy rico.

Os paso la receta.

Necesitaréis:

1 Berenjena
1 Calabacín
1 Cebolla mediana
1 Pimiento de freir
500 gr de carne picada mixta
1 lata de tomate triturado
Medio bote de Besamel (Yo uso Santa Teresa)
Pebrella u Orégano (lo que encontréis más fácilmente)
Queso rallado para gratinar
Aceite
Sal
Azúcar (opcional)

Perdóname Lola. Te aseguro que un día haré la beisamel yo.







Picamos la cebolla y el pimiento. Cortamos en rodajas el calabacín y la berenjena, y le echamos sal a esta última para quitarle el amargor. A los 20 minutos secamos el agüilla que hayan soltado las berenjenas.

Ponemos un poco de aceite en una sartén y pochamos la cebolla.





Antes de que se acabe de pochar añadimos el pimiento.






Cuando se ablanden añadimos la carne picada, que previamente habremos salado.






Una vez esté cocinada la carne agregamos el tomate triturado.






Le ponemos una cucharada de café de azúcar para matar la acidez del tomate.






Le agregamos un poco de sal.






Le añadimos la pebrella (o el orégano)






Lo cocinamos hasta que se reduzca un poco el tomate.

En otra sartén freímos con poco aceite las rodajas de berenjena y las de calabacín. Las sacamos a un plato con papel de cocina para que escurran el aceite sobrante.









Colocamos una capa de rodajas de calabacín en una fuente de pirex, o de barro.







Añadimos la carne con tomate.






Incorporamos las berenjenas.






Lo cubrimos todo con una capa de besamel.






Y añadimos el queso rallado.






Calentamos el horno 10 minutos a 180 grados en modo grill y metemos la fuente.






Cuando se haya gratinado lo sacamos del horno y obtenemos nuestra deliciosa lasaña hortensia.









Un plato muy rico creado con las sobras de la compra, con un nombre surgido de mis tonterías y la aprobación de mi hija.






sábado, 24 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD 2016

Como cada año en estas fechas, solo quiero desearos una Feliz Navidad a todos.

Que las disfrutéis con vuestros seres queridos, y que brindéis por los que ya no están recordándolos con alegría porque eso es lo que ellos querrían.




¡FELIZ NAVIDAD!









domingo, 18 de diciembre de 2016

CALABACÍN MARINO

Como cualquier marino siempre he soñado con aventuras en la mar. Salir a navegar, luchar contra las olas, el viento, la sal seca en los labios, las criaturas marinas desconocidas,...

En uno de estos viajes descubrí que los peces pueden alcanzar velocidades que producen luminiscencia en los surcos que dejan en el mar cuando los persigue un depredador tan simpático como un delfín. La fricción de sus cuerpos con el agua ilumina el mar en la noche. Un espectáculo asombroso y maravilloso para mí, y sin embargo algo terrorífico para las caballas. El mundo es un lugar lleno de contrapuntos.

He vivido algunas aventuras: tormentas en el Mar del Norte, un Huracán en el Atlántico, o tempestades en el Cantábrico y en el Mediterráneo. Nunca aprecié el peligro debido a mi juventud, a mi confianza en la tecnología y en el trabajo de mis compañeros. Cada uno tiene su labor a bordo, y das por supuesto que todos lo harán bien, que no fallarán. En mi caso así ha sucedido, aunque la vida te hace ver que, por bien que todos realicen su labor, algunas veces suceden cosas que creías imposible, pero que ocurren. Este es un proceso que cuando se inicia no se detiene, es el proceso del aprendizaje, del crecimiento, de la maduración, de la adquisición de responsabilidades.

¿A qué viene todo esto? Es culpa de la nostalgia. He estado viendo fotos antiguas, de cuando tenía entre 17 y 25 años. Del siglo pasado. De otra época. De otra vida. De la misma persona, pero envuelta en una funda corporal diferente, muy diferente, de hecho 10 tallas más pequeña.

El mar me gusta. Navegar me gusta. Trabajar en equipo es necesario en estas actividades, y hoy día no sabemos trabajar en equipo, por mucho que se esfuercen en que lo hagamos en el colegio o en los diferentes centros educativos. Como dijo Churchill: "El problema de nuestra época es que los hombres no quieren ser útiles sino importantes".

Hoy día solo se piensa en ser algo.

-Yo quiero ser Presidente del Gobierno, yo Ministro de Economía,...

*Muy bien, y cuando lo consigas ¿qué harás?

- Seré una persona importante.

* Sí. Pero ¿qué harás en ese cargo? ¿Para que te servirá desempeñarlo?

- Porque quiero ser alguien respetado.

* Así no te respetará nadie.

El mar. La mar. Te puedes llevar mejor o peor con tus compañeros, pero son tus compañeros, dependes de ellos y ellos dependen de ti, y todos os ayudaréis porque sois compañeros y os necesitáis, aunque os llevéis fatal.

No es fácil pasar varios días encerrado en un buque, no todo el mundo lo aguanta, pero para aquel al que le gusta es el paraíso, es como una droga, te aísla del mundo hostil, te ofrece un refugio temporal donde tu mente puede expandirse, mirar las estrellas y soñar.

Hoy toca nostalgia, y la mejor manera de curarla es comiendo una receta con productos del mar. Hace mucho tiempo que amarré el barco, así que este es el sucedáneo que puedo permitirme por ahora. Quizás llegue el tiempo en que pueda zarpar de nuevo.

Necesitaréis:

1 Calabacín
1 Cebolla mediana
1 Lata de atún en aceite de oliva
1 Pack de gulas
Queso rallado para gratinar
Tomate frito
Aceite
Sal






Picamos la cebolla






Picamos el atún, al que previamente le habremos escurrido el aceite, y sacaremos las gulas del pack.






Despuntamos el calabacín y lo cortamos en troncos.






Hervimos los trozos hasta que estén blandos, pero no excesivamente.






Los sacamos de la cacerola y los vaciamos.






Picamos la pulpa.






Calentamos un poco de aceite en una sarten y freímos la cebolla unos minutos a fuego bajo, hasta que se poche.






Añadimos la pulpa del calabacín y cocinamos un rato más.






Agregamos sal.







Incorporamos el atún y las gulas, y cocinamos un par de minutos.







Untamos las troncos de calabacín con tomate frito por su interior.






Colocamos los troncos en una fuente para el horno, los rellenamos con la mezcla de la sarten, y le ponemos queso rallado encima.






Los introducimos en el horno a gratinar. Previamente lo habremos encendido 10 minutos a 180 grados.






Una vez observemos que están gratinados los sacaremos y estarán listos para comer.







O para degustar una deliciosa tapa con sabor a mar.









Regado con un buen vino, como haría todo buen marino.


Que lo disfrutéis con buenos vientos.