domingo, 12 de junio de 2016

ALBÓNDIGAS DE LA FORTUNA

La historia de hoy comienza durante una comida en un restaurante chino. Todo discurría con normalidad. Chop suey de gambas, Berenjenas salteadas picantes, Cerdo agridulce, Lollitos... quiero decir, Rollitos de primavera y Hormigas que suben al árbol. Al terminar tomamos un café acompañado de licor de lagarto y las típicas galletitas de la fortuna. Todas decían tópicos normales de salud, felicidad y suerte en los negocios, todas excepto la que me tocó a mí, que decía: Hola Hit, soy Claudia Schiffer y estoy deseando conocerte. 

Como podréis suponer, inmediatamente una pregunta invadió mi cerebro (dos neuronas, lo de cerebro es un decir): ¿Solo querrá conocerme o conocerme bíblicamente hablando? La pregunta se repetía continuamente hasta que solté: ¡Calla ya cotilla! Todos se me quedaron mirando con cara de asombro. Rápidamente contesté: Es a la galleta. Me ha dicho que descubriré la felicidad en un viaje misterioso. Todos rieron la payasada, pero mis neuronas mantenían una dura lucha que resolví pidiendo otro café, otro licor y otra galleta. Está ponía: Mi teléfono es XX-XXXXXXXXX. Claudia.

Llegados a este punto solo podía hacer una cosa, utilizar el método médico: pedir una tercera opinión. Otro café, licor y galleta. En esta se leía claramente: Que sí tontín, que es verdad.

Qué os puedo decir. Estuve toda la tarde en una nube, como si flotara, fue maravilloso. Eso sí, al día siguiente descubrí que la cerveza, el vino y el licor de lagarto tienen muy mal despertar.

Tras mi resaca, o quizás debido a ella, me vino a la cabeza (que dolor) la idea de comer albóndigas, pero no unas albóndigas normales, albóndigas de la fortuna. ¿Qué cómo se hacen? Así.

Necesitaréis:

Carne picada mixta
Perejil
Dientes de ajo
Miga de pan
Leche
Cebolla
Tomate (entero o triturado)
Huevo
Harina
Queso Havarti
Chorizo
Bacalao desalado
Foie gras
Pebrella (o Tomillo)
Vino blanco
Aceite
Sal 






Cortamos el chorizo en rodajas, el queso y el bacalao en trozos, hacemos bolitas con ellos y sacamos unas pocas de foie gras con una cucharilla.







Preparamos las albóndigas como indicamos en la receta ALBÓNDIGAS LOREN, pero al hacer las pelotas (no, nada de decirle al jefe lo joven que se conserva, me refiero a darle forma a las albóndigas) introducimos las bolitas de chorizo, queso, foie gras o bacalao, una en cada, y las ocultamos dentro.





Ponemos aceite en una cacerola, sellamos las albóndigas pasándolas un poco por el aceite caliente y las reservamos. Añadimos la cebolla picada a la cacerola para pocharla.





Añadimos el tomate.





Le agregamos sal y un par de cucharadas de azúcar para contrarrestar la acidez. Siempre conviene probarlo para que quede al gusto de cada uno. Luego lo dejamos cocinarse unos minutos removiendo a menudo.







Añadimos un vasito de vino blanco y removemos unos minutos.






A continuación introducimos las albóndigas reservadas. Yo he marcado cada una, según su relleno, con palillos. Normales, cortados, con la punta por fuera y con palillos más grandes. Pero si queréis que sean realmente de la fortuna, podéis dejarlas sin marcar y que sean los dioses los que emparejen las gargantas con ellas.






Añadimos agua hasta que justo las cubra, le agregamos la pebrella (o el tomillo) y dejamos que se vayan cocinando y reduciendo la salsa.







Finalmente obtendremos un plato de albóndigas de la fortuna con tomate como el de abajo. 







También os muestro una de las albóndigas abierta por la mitad. Ésta es de chorizo.







Gustaron mucho las de chorizo y las de foie gras, aunque en las últimas hay que poner una buena cantidad de foie para que cojan sabor. Y a mí personalmente, me encantaron las de bacalao. Una mezcla muy rica entre carne y pescado. Las de queso quedan muy esponjosas y con un sabor suave.

Ahora que he preparado éstas me ha venido a la cabeza la idea de rellenar algunas con jalapeños. Si no las marcamos para poder distinguirlas habremos creado la Albóndiga Rusa, al más puro estilo Ruleta Rusa.

Que las disfrutéis. 



domingo, 28 de febrero de 2016

EL ROLLO DEL INGENIERO

De vuelta en el maravilloso mundo de la imaginación, me he encontrado con el poder del estómago de mi hijo. Tenía hambre, y me pilló con ganas de innovar, así que abrí la nevera y rebusqué entre las provisiones. Encontré jamón, queso, filetes y jalapeños.

- Creo que podremos sobrevivir hoy - le dije - Aunque tu hermana no comerá jalapeños, y le pondremos poco queso. No le gusta ni el queso ni el picante.

- ¿Qué vas a hacer papá?

- ¡Observa!

Y así, dio inicio una nueva aventura de Homer Cheff. Una aventura carnívora y picante, en la que utilicé de cobaya a mi hijos. Aunque probaron el resultado después de mí, pero no por mí sacrificio personal, sino porque me puede el ansia.

La verdad es que la receta tiene mucho parecido con los flamenquines, aunque no están rebozados, ni macerados en manzanilla (vino), ni fritos, y algunos tienen jalapeños. Vamos que no se parece en nada, pero tiene un aire.

Como estuvo mi hijo presente en la elaboración decidí ponerle de nombre: El Rollo del Ingeniero, porque está estudiando ingeniería ¡Joder, cómo pasa el tiempo!, hace nada lo castigaba a pensar bajo el árbol de la Yaya, o lo sentaba encima mía en el coche, y ahora está sacándose él el carnet de conducir.




Los años vuelan. Pero todavía le queda mucho que aprender. Y a mí también. Ya sabéis, la sabiduría me persigue, pero yo soy más rápido.

Bueno, que nos vamos de lo principal, del plato, que por cierto quedo riquísimo.

Necesitaréis:

Filetes de ternera no muy gruesos.
Jamón serrano (mejor si es de cebo o ibérico)
Lonchas de queso Havarti
Jalapeños
Aceite
Sal






Ablandamos un poco los filetes con un mazo de cocina ¿Por qué? Por los nervios. No veáis lo que relaja darle martillazos al filete.







A continuación colocamos lonchas de jamón serrano sobre el filete.






Seguidamente añadimos unas lonchas de queso.






Si nos gustan, le agregamos unos trozos de jalapeño.






Lo enrollamos como si fuera el canuto de un porreta.






Los disponemos en una fuente para el horno, y les agregamos un poquito de aceite. Muy poco.

Si os fijáis, algunos llevan dos palillos para sujetarlos, otros tres y otros cuatro. Solo hacen falta dos, o uno, pero de esta manera puedo distinguir cuales tienen poco queso, cuales más queso y cuales tienen jalapeños. Eso si no tuviera memoria de pez y pudiera recordar que significaba cada cantidad de palillos.





Añadimos un poco de sal.






Y los metemos en el horno, que previamente habremos precalentado 10 minutos a 180 grados con la función ventilador, e iremos controlando a través del cristal para ver cuándo están hechos. 







Una vez cocinados extraemos la fuente del horno, y colocamos los rollitos en un plato. Se pueden servir con patatas fritas, o con cualquier otro acompañamiento.









Pues eso, que mi hijo tenía hambre, yo tiempo y ganas, comimos este rollo, y resultó que estaba riquísimo.

No es difícil, y lo de machacar los filetes con el martillo relaja mogollón. Relax y buena comida. Esto transciende la cocina, esto es FENG-SHUI.





lunes, 22 de febrero de 2016

SPAGHETTI ALLE VONGOLE

Hace ya cerca de dos años escribí una entrada en este blog donde describía mi paso por la Canda y el Padornelo, nevados, en enero, como Aníbal cruzó los Alpes para conquistar Roma. Entonces no tenía nada claro el desenlace de mi aventura, esa idea que, al igual que sucedió con el Cartaginés, se forjó en mi mente años atrás, y que requirió una dura preparación, un buen pertrechado, un gran apoyo de mis leales tropas, una gran dosis de tesón para continuar combatiendo batalla tras batalla, y una gran resistencia a la desesperación para levantarme tras las derrotas sufridas, no creyendo poder sobrevivir a algunas de ellas.

De hecho, en mayo del año pasado describí la lucha que mantenía contra mi mismo, y contra todos los obstáculos del camino por la conquista de mi idea, de mi proyecto, por mi conquista de Roma particular. Un exceso de trabajo impuesto como un reto, del que no estaba seguro de salir airoso, y del que pensé que sería, usando un símil de la vida de Aníbal, mi Zama particular, mi Derrota.

Incluso en noviembre del pasado año, cuando se acercaba la batalla final, cuando las tropas se encontraban frente a frente y ya solo restaba entablar el combate, escribí la entrada en la que el Kraken y yo, enemigos acérrimos, nos conocíamos más a fondo, y llegábamos a apreciarnos.

¿A qué venían todas estas historias? A que desde hace varios años he luchado por ganar una guerra, por llevar una idea hasta la victoria, por culminar con éxito mi particular conquista de Roma, conseguir aprobar el Doctorado. 

He tenido que luchar para conseguir datos, para rehacer la Tesis cada vez que cambiaba la legislación en la que me basaba, para superar los embites de quienes no querían que lo lograra, o de sobreponerme a los cambios en las normas que regían el programa. Pero, finalmente, este febrero lo he conseguido, he leído y defendido mi Tesis, y he aprobado. Soy Doctor.

He acabado cansado por el esfuerzo y por la tensión, por tener que privarme de la lectura de los blogs que habitualmente visito, por privarme de la relajación que me proporciona la escritura o la creación de un loco plato precedido de una loca historia, pero feliz por haber llegado hasta el final, y por el éxito de la contienda. Feliz, orgulloso y agradecido a todas mis huestes, porque mi ejército está formado por mucha gente: mi mujer, mis hijos, mi familia y mis amigos, contando entre estos últimos a los del trabajo, a los de fuera de este, a mis maravillosas fisios, a mis médicos (mi espalda es un desastre, casi tanto como mi cabeza) y a vosotros, los bloggers que me alegráis los días con vuestras historias. No hay mejor, ni más poderoso, ejército.

Pues esto es lo que he estado haciendo estos años, y es lo que en los últimos meses ha requerido casi todo mi tiempo libre. Pero no todo ha sido sufrimiento, la victoria final y mi acceso a Roma han dado sus frutos, he podido recuperar una receta que me traje desde Italia hace muchos años, los spaguettis alle vongole (espaguetis con almejas). Y, hablando de recetas, ahora que soy Doctor puedo extender las que quiera, ¿no?

Necesitaréis los siguientes ingredientes:

300 o 400 gr de almejas.
Spaguettis
2 Dientes de ajo
1 Vaso de vino blanco
Perejil
Guindillas
Sal
Aceite













Picamos el perejil y el ajo.






Ponemos las almejas en remojo en agua con sal, y les cambiamos el agua dos o tres veces, para que echen la arena.






Ponemos aceite a calentar en una sarten.






Cuando el aceite esté bien caliente, echamos las almejas, con cuidado, en la sarten, y las tapamos dejando que se cocinen hasta que se abran todas.







Cuando estén abiertas les añadimos el ajo picado y una guindilla, y les damos unas vueltas.








Añadimos el vino, y dejamos que se cocinen unos minutos para que se evapore el alcohol.






Reservamos las almejas en un plato, y ponemos agua a hervir en un cazo. Cuando rompa a hervir le añadimos sal, y unas gotas de aceite, y echamos en ella los espaguetis, dejando que se cuezan de 8 a 12 minutos, dependiendo de la marca y de como nos gusten. Se trata de ir probando hasta que tengan la dureza que cada uno quiera. Eso sí, con cuidado, que me hanf contafdo que algunof fe queman al frobarlos.






Una vez listos los espaguetis, los mezclamos en una sarten con las almejas, y les damos unas vueltas sobre el fuego para que cojan el sabor.






Seguidamente le espolvoreamos el perejil por encima, y si se quiere, se les puede agregar un poco de aceite de oliva virgen para darle más sabor, pero sin pasarse.






E infine, abbiamos un piatto degno dei migliori palati. (Y finalmente, tenemos un plato digno de los mejores paladares).









Roma ha merecido la pena. Os lo aseguro.

Bon appetit.





viernes, 1 de enero de 2016

FELIZ 2016



Feliz Año Nuevo a todos, y que 2016 os traiga todas las buenas cosas que os merecéis. No vale decir que nos merecemos adelgazar y dejar de fumar, eso hay que currárselo.


Feliz 2016




sábado, 26 de diciembre de 2015

ENTRANTES NAVIDEÑOS 2015

Un año más nos encontramos en las fiestas de las comidas familiares: Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año nuevo y Reyes. Son fechas entrañables de exaltación de los valores familiares y la amistad, como las cogorzas que nos agarramos en estos fastos. Pero igualmente son generadoras de estrés, escuatro y hasta escinco, ya que hay que elegir el menú, comprar las viandas, prepararlas, comprar regalos,..., qué os voy a contar que no sepáis ya.
En estas reuniones nos encontramos con suegros, cuñados, abuelos y otras subespecies. Todavía no sé porqué se crean novelas de vampiros y hombres lobos, teniendo a nuestro lado estas representaciones del Inframundo. Además suelen estar amenizadas con la banda sonora de los villancicos: Hacia Belén va una burra - Mi hija por casarse con esto - Po popopopon Po popopopon - Pon la mesa, es que ni eso sabe hacer mi nuera - Pero mira como beben - todos estos gorrones que se han juntado en mi casa - Gatatumba tumba tumba con panderos y sonajas - menuda tajá lleva el abuelo que no puede ni hablar - Adeste, fideles - ¡Estos, si aquí hay más cuernos que en una convención de renos! - En fin, menos mal que todo acaba en: Feliz Navidad, Feliz Navidad, Próspero Año y felicidad, y los burritos sabaneros no se acuerdan de lo que pasó la noche anterior gracias a los efectos secundarios de Alzheimer Navideño provocado por el vino, el cava y las bebidas espirituosas, volviendo todo a su cauce normal, para poder repetir la reunión el siguiente año.

Para poder evitar, o paliar, en parte ese estrés navideño os traigo unas ideas para hacer los canapés, y evitaros la tarea de pensar (igual que nuestros políticos que evitan a toda costa que pensemos), y así podáis disfrutar de las comidas navideñas sin tensión añadida.

Necesitaréis:

Salmón ahumado
Trucha ahumada
Bacalao ahumado
1 Huevo
1 Calabacín
Queso Philadelphia
Huevas de mújol (rojas y negras)
1 Bote de encurtidos
Cebollino
Perejil
Eneldo (aunque no aparece en la foto, se me olvidó la primera vez. El vino. Ya me conocéis)
Sal (solo para cocer el calabacín)




Picamos el perejil, el cebollino y el eneldo. Como se puede observar en la foto, esta vez se me olvidó el eneldo. Veis, no os estaba engañando antes.




Extraemos unos cuantos encurtidos del bote, como en la lotería, y los picamos también.







A continuación batimos el huevo. Previamente hay que romperlo, sí.







Ponemos unas gotas de aceite a calentar en una sarten, y cuajamos una tortilla muy fina.






La dejamos enfriar un poco y la colocamos sobre plástico de cocina.






Ponemos sobre ella la trucha.






Untamos una fina capa de queso Philadelphia.






Y pasamos a preparar el siguiente, el de calabacín. Para ello lo cortamos en lonchas con una mandolina. Cuidado con este aparato rebana dedos del demonio.






Ponemos agua a calentar, y cuando hierva le añadimos sal y las lonchas de calabacín. Las sacaremos en un minuto para que no se ablanden mucho. Seguidamente las colocaremos sobre plástico de cocina como se muestra en la imagen.







Añadiremos el bacalao.






Y untaremos con el queso.






El siguiente será el de salmón. Para ello colocamos las lonchas sobre plástico de cocina.







Y lo untamos con el queso.






Una vez que tenemos las tres preparaciones en el mismo punto, es decir con el queso por encima, procedemos a salpicarlas con las hierbas picadas (eneldo, perejil y cebollino), o con los encurtidos picados. En la foto he hecho unos mitad y mitad.







A continuación procedemos a enrollarlos ayudándonos con el plástico, pero sin que este quede dentro del rulo. Encontrarte plástico en la comida solo es aceptable cuando comes chipirones, y porque lo lleva el animal dentro.







El paso final es cortarlos en rodajas no muy gruesas, y quitar el plástico que nos ha ayudado a mantener el rulo mientras realizábamos el corte.

Como podéis suponer, en mi caso, al colocar la mitad con hierbas y la otra mitad con encurtidos, algunos rollitos saldrán de un sabor y otros de otro, pero no es necesario hacerlo así, podéis hacerlos completos de un tipo u otro, o hacer dos rollitos, uno con cada relleno, dependiendo de la cantidad de canapés que necesitemos preparar.






Solo resta adornarlo con unas huevas rojas y negras, o con algo de perejil, y ya tenemos canapés fríos hechos.





Incluso jugando con la distribución, un poco de brécol cocido, media pera, un trozo de queso y un poco de jamón podemos conseguir un decorado más imaginativo y navideño.

La idea del pavo la he sacado de Facebook, de "Ideas Creativas Camila" (podéis encontrarla escribiendo esto en Google), una página interesante que me enseñó Belén, mi fisio, en el gimnasio.






Pues eso es todo. Alimentos fríos que se pueden preparar con antelación y que os permitirán disfrutar de la noche, sin liaros excesivamente con la cocina mientras el resto come, ríe y bebe.

Espero que os gusten y que paséis unas fiestas maravillosas en compañía de vuestros seres queridos.