viernes, 18 de julio de 2014

CABALLA MOMIFICADA

Vaya por delante que a este plato le llaman papillote, pero a mi más que a Papillón me recuerda a la Momia, así que lo he rebautizado.

El porqué de realizar esta receta surgió en la pescadería. Mirando el género mientras decidía que comprar escuché: ¡Chist, chist! Miré hacia los lados pero no vi a nadie, me giré y tampoco había nadie detrás. En ese momento volví a escuchar: ¡Chist! Aquí, en el hielo. Me giré rápidamente y vi que una caballa me miraba fijamente. Tenía una mirada tranquila y afable que irradiaba cordialidad. ¿Tú hablas? - Pregunté. No hablas tú -contestó. Sí, bueno, es que nunca había mantenido una conversación con una caballa en una pescadería. Lo más parecido ha sido pedir la vez a la señora de delante. Lo comprendo - respondió. La verdad es que yo tampoco suelo hablar mucho, pero te he visto, me has caído simpático, y me he dicho: si me va a comer alguien que sea ese señor tan majo. Se agradece - apostillé. Eso sí - añadió -, me gustaría que mi tránsito al otro Mundo fuera digno de un Rey o similar. Por eso te he escogido, porque sé que te esmerarás en concederme este último deseo. Yo por mi parte te aseguro que estoy fresquísima y muy jugosa. No te preocupes, tendrás un sepelio digno de un Faraón - le aseguré. Gracias - dijo ella, y tu disfrutarás de una de las mejores caballas del Atlántico. Me dirigí a la pescadera y le dije: por favor señora, prepáreme esta caballa separando los lomos. Y por favor, trátela con mucho cuidado, no es una caballa cualquiera. La caballa me miró con ternura y agradecimiento, y me pareció adivinar una lágrima resbalando por su ojo derecho. La pescadera sin embargo me miró de forma extraña. 

Ya se había plasmado en mi cerebro el método para homenajear a mi nueva amiga, la iba a momificar. Algo digno de Reyes. Ya había comenzado el rito, habían separado su espina, con la cabeza, de los lomos. Quedaba el resto del ritual, colocar el cuerpo sobre los elementos que conservaran su alma inmortal, envolverlo en el vendaje e introducirlo en el interior del templo donde descansarían sus restos  mortales.

Todo lo que he narrado arriba es lo que realicé para cumplir mi palabra. El templo no fue mastaba ni pirámide, fue el horno. Sé que a ella le habría gustado más. De todas formas las pirámides las expoliaban en un decir Amenotep.

Fue un bonito y sabroso homenaje para ambos. Os cuento como realicé el proceso.

Necesitaréis:

Una caballa (Si tenéis suerte encontraréis una tan maja como la mía).
1 calabacín
1 zanahoria
1 cebolla
1 pimiento rojo
1 limón
Sal
Pimienta
Aceite
Papel vegetal para horno (el de dibujar no vale)







Cortamos el limón en  lascas finas. Dos por cada lomo que vayamos a hacer.






Cortamos la cebolla, el calabacín, el pimiento y la zanahoria en juliana. Si utilizáis la mandolina tened cuidado con los dedos, que me han contado que las carga el diablo.






Colocamos un papel vegetal sobre la bandeja del horno, y sobre este una cama con las verduras laminadas. Con esto tenemos preparado el lecho para el descanso eterno de nuestra caballa.







Colocamos uno de los lomos de la caballa sobre la cama de verduras. Añadimos la sal, la pimienta, unas gotas de aceite, y las dos rodajas de limón. Con esto preservamos su alma inmortal para el otro mundo.







Repetimos la operación con el otro lomo, y amortajamos ambos con el papel vegetal, teniendo cuidado de sellarlo bien..





Introducimos la bandeja en el horno-mausoleo, con el debido respeto, para que descanse durante unos 12 minutos. El horno lo habremos precalentado antes para nuestro huésped. Al extraerla quitamos el vendaje con cuidado porque su alma al subir a los cielos quema, y nos queda el cuerpo exánime listo para degustar.










Ciertamente he de admitir que mi amiga tenía razón, era una de las mejores caballas del Atlántico.






5 comentarios:

Montse Martínez Ruiz dijo...

¡Qué chulo eso de la momificación! y digo yo que quedará super jugosa al hacerse junto con las verduritas, en vez de quedar seca como mister Tutankamom.
Te portaste como todo un caballero cumpliendo lo prometido ¡anda que no estará contenta ni ná la caballa, allá en los cielos!
Un besito

PD: Ya nos queda menos para las vacaciones, jiji.

Montse Martínez Ruiz dijo...

¡Qué chulo eso de la momificación! y digo yo que quedará super jugosa al hacerse junto con las verduritas, en vez de quedar seca como mister Tutankamom.
Te portaste como todo un caballero cumpliendo lo prometido ¡anda que no estará contenta ni ná la caballa, allá en los cielos!
Un besito

PD: Ya nos queda menos para las vacaciones, jiji.

hitlodeo dijo...

Queda muy jugosa, y el sabor de las verduras es muy bueno.
Mi amiga la caballa se merecía eso y más.
Con lo de las vacaciones voy marcando rayas en las paredes como los presos.

Ya falta muy poco Montse.

Besos

JuanRa Diablo dijo...

¡Genial ese prefacio literario de altura! :D
Y los honores dados a la Caballa (desde hoy Caballanofis III) son, son... bueno, una mezcla de respeto y merienda de dioses, literalmente hablando.

Ah, solo una puntualización:

¡Yo no cargo las mandolinas! ¡No me eches la culpa de las torpezas humanas!

hitlodeo dijo...

Una gran caballa JuanRa. Te lo puedo asegurar.

Pues si no es cosa tuya lo de la mandolina, sería alguna maldición de los Faraones. :P