miércoles, 19 de noviembre de 2008

Señor Peláez y don Amador



Me siento bien, francamente bien. Es decir, deputamadre. Y todo por mi cuerpolástica. Bueno, mía ahora, porque hasta hace unos días pertenecía a mi vecino.
Para quien no lo sepa, una cuerpolástica es una camiseta de las de asas, también llamada camiseta imperio, que en la pasarela del ladrillo suele ir conjuntada con el gorropañuelo de cuatro nudos.
Como digo, ésta era de mi vecino quien, al llegar a casa, se la ponía y se paseaba con ella por el jardín para deleite de las vecinas, y entre ellas mi mujer. No es que tenga un cuerpo de atleta, mi vecino es mas bien flaco y de cara digamos difícil de dibujar, pero la camiseta le daba otro aspecto a los ojos de los demás. Es como Superman, cuando ejerce de Clark Kent es un tío con gafas, oficinista y apocado, ahora bien, se pone la camiseta, los leotardos y los calzoncillos por encima y ¡joder, cómo cambia la cosa! Pues eso ocurre con la cuerpolástica, pero no con cualquiera, tiene que ser ésta, con su mancha de aceite morcillero y huevo frito en el pecho, al estilo de la “S” que lleva Superman, de gran utilidad para saber la letrita al jugar al veo-veo.
Lo cierto es que estaba bastante harto de los comentarios de mi mujer.
- ¡Joder, qué suerte tienen algunas! – solía exclamar.
- ¿De qué te quejas? – le preguntaba yo.
- No me hagas hablar Peláez – concluía ella.
Y yo no le hacía hablar.
Un día vi una vaca vestida de uniforme. Perdón, me ha venido a la cabeza la regla nemotécnica de la resolución de integrales por partes: ∫u·dv = u·v - ∫v·du. Es curioso como he podido aprenderme tan bien una frase surrealista y, sin embargo, no he conseguido lo mismo con una aséptica fórmula. A lo que iba, un día vi la camiseta encima de una silla del jardín, y sin saber bien porqué, salté la valla, la cogí y me la llevé a casa.
Fue ponérmela y sentirme otro ¡Ostia, pijo, qué bien me quedaba! Bajé a la cocina y, dándole una palmada en el culo, le pregunté a mi mujer que había pa comé. Se giró como un rayo, pero su cara cambió al verme, y su actitud también.
- Hay lentejas, pero si prefieres otra cosa te la preparo enseguida – dijo.
- No. Me comeré las lentejas. Pero mañana quiero unos huevos fritos con morsillicas. ¿Estamos?
- Te noto diferente ¿Qué te has hecho? Te sienta muy bien. Tienes un aire al vecino – añadió ella.
- ¡Coño dices! ¿En que me parezco yo al mierdesica ese? ¿Qué pasa, tenéis un lío? ¿A qué voy y le meto dos mecos? ¡Es que me tiro con la de cobalto! – escupí irritado.
- No. No. Perdona. Es que nunca te había visto así. Anda, siéntate a ver la tele que te pongo un vermú, Amador.
Me di la vuelta, solté un gruñido notando como pronunciaba más recia la “r”, al estilo de Jimmy Jiménez Arnau, y me fui al salón donde me senté a ver el telediario echando de menos la imagen del repetidor de Aitana, y acomodando de tanto en tanto mis poderes.
No he conseguido averiguar de donde vienen las facultades sobrenaturales de la prenda, pero voy descubriendo cosas nuevas sobre ella, como que las noches de luna llena una fuerza irresistible me obliga a subir al castillo de los patos, o que en época de feria, de 12:00 a 14:00 no puedo dejar de pasar por “Félix el Marrano” a tomar unas cañas y unos caracoles.
Como he dicho al comienzo, me siento bien. Se me respeta en casa y fuera de ella, con la comida no falta el vino, ni mi asiático, ni mi palillico, y en verano soy el que más salpico haciendo la gamba. ¿Qué pijo más puedo pedir?

5 comentarios:

rythmduel dijo...

Nada otia, no pué pedir nada más.

Guanarteme vampirizado dijo...

La higiénica, pijo; o lo que es lo mismo que lo mismo es:la uña del meñique.

hitlodeo dijo...

Hola Rytmduel, veo que conoces el idioma. Como Guanarteme (te gustó la canción del vampiro por lo que veo), que aporta un término que implica un gran conocimiento de la zona. Claro que juegas con ventaja Guanarteme, tú has conocido al devorador de cordiales y seguidor de YES.
Un abrazo a los dos, y muy especialmente para ti Guanarteme. Pero sin mariconadas.

Miranda dijo...

Genial!!!
Tronchante totalmente.

Beso.

M.

hitlodeo dijo...

Muchas gracias y bienvenida Miranda. Me alegro de que te hayas reído. Esa era la intención, hacer pasar un buen rato.