lunes, 22 de febrero de 2016

SPAGHETTI ALLE VONGOLE

Hace ya cerca de dos años escribí una entrada en este blog donde describía mi paso por la Canda y el Padornelo, nevados, en enero, como Aníbal cruzó los Alpes para conquistar Roma. Entonces no tenía nada claro el desenlace de mi aventura, esa idea que, al igual que sucedió con el Cartaginés, se forjó en mi mente años atrás, y que requirió una dura preparación, un buen pertrechado, un gran apoyo de mis leales tropas, una gran dosis de tesón para continuar combatiendo batalla tras batalla, y una gran resistencia a la desesperación para levantarme tras las derrotas sufridas, no creyendo poder sobrevivir a algunas de ellas.

De hecho, en mayo del año pasado describí la lucha que mantenía contra mi mismo, y contra todos los obstáculos del camino por la conquista de mi idea, de mi proyecto, por mi conquista de Roma particular. Un exceso de trabajo impuesto como un reto, del que no estaba seguro de salir airoso, y del que pensé que sería, usando un símil de la vida de Aníbal, mi Zama particular, mi Derrota.

Incluso en noviembre del pasado año, cuando se acercaba la batalla final, cuando las tropas se encontraban frente a frente y ya solo restaba entablar el combate, escribí la entrada en la que el Kraken y yo, enemigos acérrimos, nos conocíamos más a fondo, y llegábamos a apreciarnos.

¿A qué venían todas estas historias? A que desde hace varios años he luchado por ganar una guerra, por llevar una idea hasta la victoria, por culminar con éxito mi particular conquista de Roma, conseguir aprobar el Doctorado. 

He tenido que luchar para conseguir datos, para rehacer la Tesis cada vez que cambiaba la legislación en la que me basaba, para superar los embites de quienes no querían que lo lograra, o de sobreponerme a los cambios en las normas que regían el programa. Pero, finalmente, este febrero lo he conseguido, he leído y defendido mi Tesis, y he aprobado. Soy Doctor.

He acabado cansado por el esfuerzo y por la tensión, por tener que privarme de la lectura de los blogs que habitualmente visito, por privarme de la relajación que me proporciona la escritura o la creación de un loco plato precedido de una loca historia, pero feliz por haber llegado hasta el final, y por el éxito de la contienda. Feliz, orgulloso y agradecido a todas mis huestes, porque mi ejército está formado por mucha gente: mi mujer, mis hijos, mi familia y mis amigos, contando entre estos últimos a los del trabajo, a los de fuera de este, a mis maravillosas fisios, a mis médicos (mi espalda es un desastre, casi tanto como mi cabeza) y a vosotros, los bloggers que me alegráis los días con vuestras historias. No hay mejor, ni más poderoso, ejército.

Pues esto es lo que he estado haciendo estos años, y es lo que en los últimos meses ha requerido casi todo mi tiempo libre. Pero no todo ha sido sufrimiento, la victoria final y mi acceso a Roma han dado sus frutos, he podido recuperar una receta que me traje desde Italia hace muchos años, los spaguettis alle vongole (espaguetis con almejas). Y, hablando de recetas, ahora que soy Doctor puedo extender las que quiera, ¿no?

Necesitaréis los siguientes ingredientes:

300 o 400 gr de almejas.
Spaguettis
2 Dientes de ajo
1 Vaso de vino blanco
Perejil
Guindillas
Sal
Aceite













Picamos el perejil y el ajo.






Ponemos las almejas en remojo en agua con sal, y les cambiamos el agua dos o tres veces, para que echen la arena.






Ponemos aceite a calentar en una sarten.






Cuando el aceite esté bien caliente, echamos las almejas, con cuidado, en la sarten, y las tapamos dejando que se cocinen hasta que se abran todas.







Cuando estén abiertas les añadimos el ajo picado y una guindilla, y les damos unas vueltas.








Añadimos el vino, y dejamos que se cocinen unos minutos para que se evapore el alcohol.






Reservamos las almejas en un plato, y ponemos agua a hervir en un cazo. Cuando rompa a hervir le añadimos sal, y unas gotas de aceite, y echamos en ella los espaguetis, dejando que se cuezan de 8 a 12 minutos, dependiendo de la marca y de como nos gusten. Se trata de ir probando hasta que tengan la dureza que cada uno quiera. Eso sí, con cuidado, que me hanf contafdo que algunof fe queman al frobarlos.






Una vez listos los espaguetis, los mezclamos en una sarten con las almejas, y les damos unas vueltas sobre el fuego para que cojan el sabor.






Seguidamente le espolvoreamos el perejil por encima, y si se quiere, se les puede agregar un poco de aceite de oliva virgen para darle más sabor, pero sin pasarse.






E infine, abbiamos un piatto degno dei migliori palati. (Y finalmente, tenemos un plato digno de los mejores paladares).









Roma ha merecido la pena. Os lo aseguro.

Bon appetit.





4 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

Mira, Hit, yo la receta me la salto , ya la veré en otra ocasión, porque darnos este notición y después ponerte a cocinar... como que no.

Me vengo corriendo a los comentarios para darte... ¡¡Mi más calurosa enhorabuena, amigo!! Recuerdo perfectamente cuando expresaste tus preocupaciones en aquellas entradas (me ha sorprendido que haya pasado tanto tiempo desde entonces, la verdad) y ahora que ya sé de qué se trata, me quito el sombrero y hasta los cuernos. ¡Olé tú!

¡¡Doctor!!

Desde luego, ahora tienes toda la potestad de extendernos tus recetas,jaja, que ahora tienen una categoría superior.
Felicidades de nuevo por el logro, para tí y todos los tuyos.

Un abrazo

hitlodeo dijo...

Gracias JuanRa. Tenía que contaros porqué no publicaba ultimamente en el blog, y que mejor manera que hacerlo con una receta con historia, para recuperar las buenas costumbres.

Ahora me planteo la posibilidad de que las mujeres me dejen jugar a los médicos. De pequeño no me dejaban y se me quedó ese trauma. XD

Un abrazo

Montse Martínez Ruiz dijo...

¡Oleeeeee! ¡Enhorabuena, campeón! Y qué callado te lo tenías, jeje.
Me alegro mucho por tí y por tu sufrida familia que ha resistido también lo suyo. Un año enterito, que se dice pronto, ahora entiendo tu recogimiento bloggeril.
Estarás feliz, porque no hay nada en la vida que produzca más satisfacción que conseguir una meta y yo también, me alegro mucho.
Trae cava que esto hay que celebrarlo ¡arriba esas copas, brindemos! y de paso nos comemos esos spaghettis con almejas tan deliciosos ¡ummm! una receta que me apunto y a la que le pongo un asterisco que me recuerde que es "tu receta" la primera que haces siendo doctor :)
Muchos besos.

hitlodeo dijo...

¡Chin chin Montse! Os receto a todos reir varias veces al día y disfrutar mucho de todo lo que hagáis.

Veremos ahora en que otro charco acabo. Aunque primero toca descansar un poco.

Gracias y muchos besos