miércoles, 14 de octubre de 2009

Libros

Este post es simplemente para recomendar la lectura de un libro que me ha gustadao bastante. Se llama "El Cuento Número Trece" y está escrito por Diane Setterfield. Es un libro que trata de la concesión, de una anciana escritora, de que sus memorias sean redactadas por una joven aficionada, para poder contar al final de su vida "la verdad". Es una historia de gemelas y fantasmas.
Me enganché muy pronto (salvando las primeras páginas - muy pocas - que me auguraban una mala novela), y la recomiendo como una lectura amena, entretenida, y ... Hasta aquí puedo leer doña Mairucha.

jueves, 8 de octubre de 2009

José Luis y los brotes verdes mágicos

José Luis vivía con María Teresa, en una cabaña de la Carrera de San Jerónimo. Con el tiempo fue empeorando la situación económica, y María Teresa determinó mandar a José Luis a la ciudad, para que allí intentase vender la deuda pública que pudiera.
José Luis se puso en camino, y se encontró con un hombre de cara redonda, gafas, y nariz picuda, que llevaba un saquito de habichuelas. - Son maravillosas -explicó aquel hombre-. Si te gustan, te las daré a cambio de que subas las pensiones en Rodiezmo, aumentes el tiempo del subsidio por desempleo y me dejes vivir en tu cabaña de Fomento. Así lo hizo José Luis, y volvió muy contento a su casa. Pero María Teresa, disgustada al ver la necedad del muchacho, cogió las habichuelas y las arrojó a la calle.
Cuando se levantó José Luis al día siguiente, fue grande su sorpresa al ver que las habichuelas, no es que hubieran dado brotes verdes, habían crecido tanto durante la noche, que las ramas se perdían de vista.
Se puso José Luis a trepar por la planta, y sube que sube, llegó a un país desconocido. Entró en el castillo de Economía y Hacienda, y vio a un malvado gigante, llamado Pedro, que tenia una gallina que ponía huevos de oro cada vez que él se lo mandaba. Esperó el niño a que el gigante se durmiera, y tomando la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de las habichuelas, y descolgándose, tocó el suelo y entró en la cabaña. María Teresa se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su producto vivieron tranquilos mucho tiempo, hasta que la gallina se murió y José Luis tuvo que trepar por la planta otra vez, dirigiéndose al castillo del gigante. Se escondió tras una cortina y pudo observar como el dueño del castillo iba contando monedas de oro que sacaba de un bolsón de cuero, que tenía ahorrado de los buenos tiempos. En cuanto se durmió el gigante, salió José Luis y, recogiendo el talego de oro, echó a correr hacia la planta gigantesca y bajó a su casa. Así la viuda y su hijo tuvieron dinero para ir viviendo mucho tiempo.
Sin embargo, llegó un día en que el bolsón de cuero del dinero quedó completamente vacío. Se cogió José Luis por tercera vez a las ramas de la planta, y fue escalándolas hasta llegar a la cima. Entonces vio al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la tapa, dejaba caer una moneda de oro. Cuando el gigante salió de la estancia, cogió el niño la cajita prodigiosa y se la guardó. Desde su escondite vio José Luis que el gigante, que pensaba seriamente en dejar el castillo, se tumbaba en un sofá, y un arpa (del tipo Arpajín), ¡oh maravilla!, tocaba sola, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas, una delicada música. El gigante, mientras escuchaba aquella melodía, fue cayendo en el sueño poco a poco.
Apenas le vio así, José Luis cogió el arpa y echó a correr. Pero el arpa estaba encantada y, al ser tomada por José Luis, empezó a gritar: ¡Asistimos a un espectáculo único, Obama preside Estados Unidos y ZP presidirá la Unión Europea!. Despertose sobresaltado Pedro el gigante y, viendo lo que sucedía, hizo las maletas y se piró, regalándole el castillo a una tal Elena.
El niño bajó corriendo pero, al mirar hacia arriba, tuvo miedo de que el gigante le persiguiera. No había tiempo que perder, así que gritó José Luis a María Teresa, que estaba en casa preparando varias cortinas: -¡María Teresa, tráeme el hacha enseguida, que me persigue el gigante y tengo que hacer unos recortes! Acudió María Teresa con el hacha, y José Luis, de un certero golpe, cortó el tronco de la mágica habichuela.
El gigante se retiró a descansar a una casa de campo. Y José Luis, María Teresa y el arpa vivieron felices con el producto de la cajita, a la que llamaban cariñosamente Déficit, que, al abrirse, dejaba caer una moneda de oro.
Y colorín, colorete. Por la chimenea salen cohetes. Sssssshhhhhhhh. Pum.

Para demostrar que esto no es un cuento adjunto foto de la planta de judías gigante.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Las aventuras de Larry Lank. Arquitecto y Genio.

Tras uno de mis paseos sin rumbo (aprovecho para dar las gracias a los guardabosques que me han devuelto a mi casa en alguna ocasión). Tras uno de esos paseos, como decía, no pasó desapercibido a mi extraordinaria capacidad de percepción lo que se ve en las imágenes de abajo.
Una escalera que lleva a la jungla.
Cruzaron por mi mente varias preguntas, y ya es raro que por mi mente cruce algo. Pues eso, varias preguntas, en plan astronauta se suspendían en el vacío absoluto de mi cabeza. La escalera tiene puerta y valla por un lado, pero por el otro no. Las explicaciones van desde: no me acordé de ponerla, hasta soy diestro y sólo me hace falta apoyarme con el brazo derecho (¿y cuando subas lo haces de espaldas, no Newton?).
Pero la pregunta que más me intrigaba era, para qué le pone puerta a una escalera que lleva a una selva tan tupida que no te dejaría pasar ni con toda la colección de machetes de todas las películas de exploradores de Jollibud (Hollywood). Sólo se me ocurría una explicación, era para proteger al paseante curioso. Porque si alguien se asoma a la escalera, da un traspiés y cae en esa jungla, lo mejor que le puede pasar es ser descuartizado y engullido por la fauna salvaje que en ella se oculte (leones, leopardos, un luchador de sumo sin desayunar, un banco de fanecas bravas mutantes,...) Otra posibilidad es ser abducido como el protagonista de Jumanji, y viajar a otra dimensión llena de brotes verdes de economía, el Congreso. Aunque en este caso puedes dar por perdida las neuronas, la dignidad, y la cartera como te descuides.
Bueno, que no sé a dónde llevan las escaleras misteriosas. Pero lo apunto aquí por si Iker, el de "Quinto milenio", quiere investigarlo. O por si algún psiquiatra quiere estudiar al diseñador.






viernes, 2 de octubre de 2009

Anuncios por palabras

Paseando por un bosque gallego, de esos llenos de pinos y eucaliptos, estos últimos tan grandes y tupidos que ocultan la luz del Sol, me encontré con un anuncio. Alguien quería entrar en contacto con el dueño de una parcela, y se decidió por un método de pretecnología. Nada de anuncios en el periódico, ni en Internet. Probablemente sopesó las probabilidades de éxito de todos los sistemas y se dio cuenta que no siempre lo más moderno es lo más efectivo, sino que hay que elegir el medio en relación con el receptor del mensaje. En este caso, probablemente el receptor del mensaje no sepa ni lo que es Internet. Por ello, aunque al verlo me hizo gracia, finalmente tengo que darle la razón al emisor del mensaje.

Hay que tener en cuenta a quien diriges el mesaje para ver la mejor forma de comunicarte con él.

Moraleja: esconde la mano que viene la vieja. (No esperaríais una moraleja de verdad).


(El cartel pone "BUSCO PROPIETARIO DE ESTA FINCA 986 311831)


jueves, 1 de octubre de 2009

Tengo remedios para la gripe A, B, C, D... Baratito

Pues eso, que se ha abierto el mercadillo de la gripe A. La crisis aguza el ingenio.
Pero mejor no ironicemos con esto, que todo lo que se hace es por nuestro bien. Sin ir más lejos, en un centro comercial, en el que los virus se lo pasan pipa en los toboganes del Burguer King, del Mac Donald, o del que toque, han pensado en el personal y han puesto la siguiente máquina. Veamos la secuencia de acercamiento. El producto en cuestión está en la segunda balda empezando por arriba, y tiene un precio de cinco euros.




martes, 29 de septiembre de 2009

Control exhaustivo


Vale que son los urinarios de un cine, pero me ponen de los nervios. Y eso que la frase de "ver para creer" anima (hay que ser optimista), pero ni con esas. Vamos que prefiero mear en el vaso de la cocacola.

sábado, 26 de septiembre de 2009

El bosque animado.

Adentrarse en un bosque siempre entraña riesgos y sorpresas, sobretodo si se trata de bosques gallegos (ya se sabe la meigas, la santa compaña,...), pero existen otros riesgos, los bosques animados. En especial los muy animados. Son tan peligrosos que no lograría salir entero ni el protagonista de los documentales esos de la Cuatro (los sábados por la mañana), "El Último Superviviente".
Aunque sólo con una foto no puede apreciarse en su totalidad la tensión del ambiente imaginaros, mientras la miráis, que de fondo suenan baladas. Únicamente da más miedo la foto de la familia Zapatero con los Obama.
¡Tengan cuidado ahí fuera!