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sábado, 7 de febrero de 2015

CAMINANDO. CABO UDRA

Como ya os conté soy un verso suelto de la Santa Compaña, por eso me encanta descubrir paisajes gallegos, y si va acompañado de un día nuboso, o de gigantescos árboles que tapan la luz del Sol para conseguir una mejor ambientación, pues miel sobre hojuelas.
 
En este caso el guía fue mi cuñado Pedro, quien al ver que el día no daba para playa propuso que los niños se desfogaran paseando por el monte. Y así nos dirigimos hacia Cabo Udra.
 
Al llegar aparcamos, y como podéis ver en la foto el día prometía de todo menos dejarnos pasear. Aún así nos arriesgamos.
 
 
 

 
 
Al lado del aparcamiento, había un par de caballos, o mulos, o..., semovientes a fin de cuentas, con los que nuestros hijos se entretuvieron un buen rato, y así los semovientes de sus padres tuvimos unos minutos de descanso.
 
 






Poco más tarde, echamos a andar a través del bosque, por el sendero marcado, pero en cierto momento mi hijo y yo leímos un cartel que decía CHOZOS DO CHAN. Yo sabía que chan era suelo en galego, pero chozos, aunque se parecía a choza, no conseguía imaginar su significado. Me volví para preguntar a mi familia Celta, pero ya estaban algo lejos, así que nos miramos mi hijo y yo y dijimos: ¡Vamos, ya les alcanzaremos luego!
 
Y descubrimos que los Chozos do Chan eran casas, chozas, que se construían aprovechando grandes rocas del suelo. La verdad es que algunas eran una maravilla.
 
Son muy conocidas las cuevas de Almería y Granada, porque aún vive gente en ellas, pero esto es una maravilla histórica.
 
Según parece eran refugios que utilizaban los pastores en el siglo pasado.








Nos metimos dentro de algunas de ellas, y aunque no eran muy espaciosas servían bien a su propósito. No obstante, había una con mejor habitabilidad en la que no entramos, porque desde la puerta se podía ver que también la usaban en este siglo para diversos menesteres. 

La vista de dentro hacia fuera era ésta.





 
Y desde la puerta se podía ver el habitáculo. Para que os hagáis una idea os pongo la foto abajo. En este no podías estar de pié. También es cierto que en el siglo pasado eran más bajitas las personas.
 






Aquí os dejo la imagen de otro más amplio y en el que si te podías poner de pié. Este tenía hasta un ventanuco en un lateral.








Aquí aparece el intrépido explorador de mi hijo entrando en él, con sus pantalones caídos. Tengo una foto del ventanuco, pero sale mi hijo sentado en él como si fuera la taza del váter. Recuerdo que me dijo, espera que subo por el otro lado y me haces una foto. Así que le hice una foto desde dentro con él sentado por fuera. Hay fotos a vista de pájaro y fotos a vista de mojón. Esta pertenece a la última clase ¿A quién habrá salido este payaso? Aunque la verdad es que nos reímos un rato.  




 

 
El siguiente es el más grande que vimos. El que os he contado que aún le daban uso los lugareños para ciertos menesteres.
 
Las vistas son una maravilla.




 







 
Después continuamos mi hijo y yo caminando para intentar encontrar al resto de la familia, y nos metimos por varios senderos, llegamos a los acantilados, vimos caballos salvajes cuya presencia habíamos detectado hacía tiempo por la cantidad de cagadas que tuvimos que esquivar. Era un verdadero campo de minas.
 
El paisaje abrupto y rocoso, arropado por las nubes era una delicia. Podías ver las Islas de Ons y Onza en el horizonte.
 




 
 
Y mirando hacia el suroeste aparecía esta maravilla.
 
 





Volvías a girar la cabeza y te encontrabas con otro reto para un pintor.




 

Finalmente nos encontramos con el resto de la tropa, se subieron a las rocas, cogieron moras, se mancharon con ellas, se llevaron broncas,..., se lo pasaron en grande.
 
Y no sé bien como, terminando de recorrer la zona, nos giramos, y vimos uno de los mejores espectáculos de la naturaleza. No, no es Claudia Schiffer. Es una puesta de Sol sobre el mar y bajo las nubes, iluminando las Islas de Ons y Onza como si fuera el Día del Juicio Final. Realmente parece que ha subido el Infierno a la Tierra. Se pueden adivinar las llamas, y me parece ver a JuanRa al fondo.









 

De regreso al coche, con un sabor de boca inmejorable por las maravillas con las que la naturaleza nos había deleitado, nos encontramos de golpe con la dura realidad de este Mundo. Antes de salir del entorno, antes de llegar a los coches, en este paraje bucólico, aparecía un chalet inmenso que materializaba en ladrillo el dicho: "No hay parto sin dolor, ni hortera sin transistor." La imagen de la entrada al chalet lo dice todo. Por menos de esto echó Dios a Adán y Eva del Paraíso. 

 


 

 
 
 
¡Y tenía dos! Uno a cada lado de la puerta.
 
 
Espero que os hayan gustado las imágenes. Y si podéis pasad a visitarlo, merece la pena.
 
 
 

 
 

viernes, 17 de enero de 2014

ESCULTURAS DE VIGO II

Retomando un post de hace unos años, añado en éste otra serie de esculturas de la ciudad de Vigo. Esculturas que se encuentran en la zona del Arenal, entre la Comandancia de Marina, el puerto y la Plaza de Compostela.

Pero comenzaré con una foto más cercana del engendro del Sireno, ya que en mi anterior post lo puse un poco lejano. En la foto de abajo se aprecia más su deformidad. Es como el Jorobado de Notre Dame pero más feo.





También volví a pasar por la escultura caída, pero como en esta zona se suele practicar mucho el Skate, la he rebautizado como Homenaje al piñazo. Afortunadamente parece que no se ha hecho sangre.






La siguiente no es una escultura propiamente dicha, pero si nos fijamos bien es la verdadera metáfora de la Puerta al mar de Vigo.







Y sin embargo, donde me encuentro un nadador es detrás de la Comandancia de Marina. Y la verdad es que tiene un buen estilo. Claro que es difícil que se levante oleaje en este mar de piedra.






La fachada de la Comandancia de Marina me gusta mucho. Es bonita, y es lo que veía con 18 años cuando salía por los pubs y discos que abundaban justo en la acera de enfrente.






Caminando hacia la Plaza de Compostela me encuentro con verdaderas personas de piedra. La primera es un pescador con un Rape en una mano, y puede que una merluza en la otra.





Luego un herrero. Aunque el martillo tiene pinta de otra cosa. O quizás sea mi mente enferma.





Esta es preciosa. La madre, la matriarca, con sus vástagos. Curiosamente tiene la parejita. Con esto igual se pasó de cursi el autor, o quizás quiso la igualdad de género. De todas formas me gusta mucho. No sé, me parece como si fueran a cruzar la calle de un momento a otro.






Y la del Contralmirante Casto Méndez Núñez, que me encanta pero más por un complemento que por la estatua en si.








El complemento es la placa del frontal donde figura su inmortal sentencia: Más vale honra sin buques, que buques sin honra. Si más gente aplicara esta máxima tendríamos otro Mundo. Por desgracia el que tenemos tiene una flota inmensa.





De vuelta a casa pasamos por los regalos navideños decorativos de la Calle de Príncipe.







Por si no os habíais dado cuenta, el núcleo central de Vigo es una montaña, con lo que dar un paseo se convierte en una aventura alpinista que te deja los gemelos como piedras. Mirad la pendiente de la calle.






Curiosa ciudad, y muy atractiva.
Espero que os haya gustado este segundo paseo.





viernes, 10 de enero de 2014

CONTRA ROMA Y LOS SUFETES

El año comienza como comenzó Anibal su gran gesta: atravesando la Canda y el Padornelo (o los Pirineos y los Alpes, que es casi lo mismo) bajo la nieve para doblegar a una Roma asustadiza, y con escaso apoyo de los Sufetes de Cartago.

El viaje de regreso de las siempre cortas y agotadoras vacaciones de Navidad, ha supuesto un derroche de valor, paciencia, pericia y sufrimiento.

Tras un arranque sin lluvia, a los pocos minutos se desató el diluvio y eché en falta una zodiac en el maletero. Poco más tarde, la lluvia tomaba un aspecto sólido y algodonoso. Muy bonito para verlo desde la ventana de casa, pero no para verlo a través del parabrisas. La densidad de la nieve continuó en aumento hasta que, llegando a Verín se empezaba a poder cortar el ambiente en el habitáculo con un cuchillo. No os cuento como se pusieron las cosas al pasar por La Gudiña. Y ni os podéis imaginar lo que fue acercarse a La Canda.

Para que os hagáis una idea, entre La Canda y el Padornelo debe haber unos 30 kilómetros y los recorrimos en algo más de una hora.

Al llegar cerca de La Canda nos encontramos con los coches en caravana, circulando por las huellas que iban dejando los coches de delante en la nieve. Las maquinas quitanieves entraban y salían de la autopista varias veces para quitar la mayor nieve posible. Los camiones estaban parados en los laterales. Los coches iban en primera, y al arrancar patinaban algo, o mucho como el todo terreno que llevaba delante, y que tuvimos que adelantar varios.

Mi mente iba pendiente de no patinar al arrancar, de darle el movimiento justo al coche para no tener que frenar en la caravana sin darme un golpe, para vigilar que el coche de detrás y los todoterrenos chulitos que adelantaban por los lados no nos dieran un golpe, y para aparentar tranquilidad ante la familia. Por suerte mi hija iba dormida. Pero mi mujer y mi hijo no. Mi mujer hizo unas fotos y grabó algo con la máquina, y mi hijo iba escuchando música con el móvil.

Cuando el todoterreno de delante empezó a patinar, mi mujer empezó a decir: "pues si tenemos que parar y quedarnos a dormir nos quedamos, no nos la vamos a jugar". Al escuchar esto miré por las ventanillas y constaté que nos encontrábamos encima de un monte, con todo el paisaje circundante blanco, y me pregunté: ¿dónde habrá visto ésta un hotel o una casa rural, o piensa que voy a bajarme del coche y construir un vivac para pasar la noche? ¡Joder, que daño ha hecho el programa ese del Último Superviviente!

¡Cuidado con el de la derecha que va muy rápido, y con ese que patina mucho y no consigue moverse! - Escucho que insiste mi costilla. 

Porqué no te bajas, te acercas al coche ese, te subes, y pones de los nervios a su conductor en lugar de a mí.- Me escucho contestando.

Si es para que tengas cuidado porque está patinando.

Lo veo. Estoy justo detrás de él.

¿Porqué vamos tan despacio? - Pregunta mi adolescente particular

Automáticamente me doy cuenta de que va a ser un viaje muy largo.

Tras algo más de una hora, salimos de los puertos y la nieve. Habíamos vencido el primer obstáculo. Más tarde gobernamos el coche contra el viento, sorteando así el segundo obstáculo, y alcanzamos Roma, digo Madrid.

Queda un año para conseguir la victoria final. Perderé algunas batallas, pero espero conquistar Roma para Cartago. A pesar de su resistencia y de la falta de ayuda de nuestros Sufetes.

Espero conseguir al menos lo mismo que logró Anibal Barca, o acercarme. Sí, con acercarme me daría por satisfecho. Anibal contaba con un Ejército, y yo como Clint trabajo solo.

Dicen que año de nieves año de bienes. Pues en este caso hemos empezado bien.  











miércoles, 20 de marzo de 2013

FALLAS 2013. MI PRIMERA VEZ.

Para ser mi primera experiencia en las Fallas de Valencia, y haberlas visitado en tiempo récord, una tarde, he de reconocer que me lo he pasado muy bien.

La gente se lanza a la calle, hay procesiones, petardos por todas partes, el suelo está alfombrado de latas de cerveza,..., pero todos se lo pasan en grande.

Aunque lo mejor, y lo imposible de ver entero, son las fallas. Esas creaciones efímeras que reflejan desde unos monumentos preciosos hasta unas obras satíricas de lo más hirientes y picantes. Estas últimas son las que más me gustan, me hacen reír.

Os voy a poner a continuación una recopilación de fotos de tres de las fallas que más me gustaron (de las que llegué a ver).

La primera me gustó porque es una verdadera obra de arte. Bueno, la chavala no está nada mal, pero no ha tenido nada que ver en la elección.








La siguiente es la que más me gustó. Está repleta de detalles, y casi todos tratando con ironía temas de actualidad. La imaginación al poder. Un 10 para esta Falla.







Aquí vemos a la niña de Rajoy.





El cartel del Principito no tiene desperdicio: elefante, Urdangarín con pasta en ambas manos,...







Los Airgam Boys, digo Ahívan Boys.




La escuela Alemana de Merkel.






La familia real española del Siglo XX. (Nótese que real está escrito con minúsculas).




Y está tercera Falla que también tenía alguna que otra coña: la folklórica Rajoy, Arthur Mas, la fuga de cerebros de Wert y Nacho Vidal.









Espero que el resumen os haya gustado. Os añado un vídeo con más Fallas. Seguro que si lo veis con unas cervezas y tiráis unos cohetes os podéis hacer a la idea de que estáis en Valencia.