miércoles, 25 de septiembre de 2013

LENTEJAS BASE Y DERIVADAS

Las lentejas es uno de los platos estrella de la gastronomía española. Esto no lo duda ni Artur Más, en todo caso dirá que las inventó un catalán, pero aunque le pese lo hizo bajo la Corona española o la de Aragón.

Bueno, que nos desviamos y este post no va de política, y si hiciera una receta relacionada con la política tendría que ser Santiaguiños y Percebes de primero y Rape con espuma de Merluza de segundo. Los ingredientes deberían ser robados en el supermercado de turno.

Pero como ya he dicho que esto no va de política, cambiamos de tercio. ¡Tarí, titotatitotatí!

Hay infinidad de formas de preparar unas buenas lentejas, y admite un número n de ingredientes, cuando n tiende a infinito. ¡Ah, mis viejos tiempos con las matemáticas! Me encantaban. Y me sirvieron en la vida real. Conseguí calcular científicamente que la probabilidad de agarrarme una tajada saliendo de marcha era del 99,99 % ¡La ilusión que me hacía saber que había un 0,01 % de posibilidades de ligue! Y como todavía no he agotado esa posibilidad puede que un día...

Bien ¿De qué hablábamos? ¡Ah, sí, las lentejas! Pues que voy a detallaros como hacer unas lentejas básicas. A éstas podréis añadirle más ingredientes, según vuestro gusto.


Necesitaréis:

Lentejas (2 puñados por plato)
1 Cebolla
2 Zanahorias
2 Patatas
1 Tomate
1 Diente de ajo
Jamón serrano picado
1 o 2 Chorizos
Pimentón
1 Avecrem (carne o pollo)
Aceite
Sal








En la foto de arriba podemos ver que hemos picado la cebolla. Troceamos a continuación las zanahorias y las patatas en cuadraditos (más o menos, guardar la escuadra y el cartabón que tampoco hay que ser tan perfeccionista).


El lector observador se habrá dado cuenta de que no aparece el chorizo. Aparecerá más abajo. He mandado a mi hijo a comprar uno. Pensaba poner la foto de un político, pero hemos dicho que este post no va de eso.












Las lentejas se solían poner a ablandar la noche anterior, pero eso se ha quedado anticuado. Ahora lo que hacemos es ponerlas en una cazuela con agua, encendemos el fuego, y cuando rompa a hervir el agua quitamos la cazuela del fuego, vertemos las lentejas en un escurridor, tiramos el agua sucia y las limpiamos bien bajo el grifo (hasta que se enfríen)







El siguiente paso es preparar el sofrito. Echamos aceite en una cacerola, la ponemos en el fuego, añadimos la cebolla y el ajo (ambos picados) y los pochamos un poco. (1)







Partimos el tomate por la mitad, y con un rallador extraemos el jugo sobre la cacerola (con el tomate normalmente conviene añadir una cucharadita de azúcar para quitarle la acidez, pero esto va según los gustos de cada uno).







 




Añadimos una cucharada, de las de café, de pimentón. Conviene separar la cazuela del fuego mientras lo hacemos para que no se queme el pimentón. Una vez añadido le damos unas vueltas con un tenedor o una cuchara de madera.






Añadimos las patatas, el agua y la pastilla de Avecrem. Yo enriquezco, no cuezo. Normalmente cocido suelo empobrecerme, pero eso es otra historia. (2)








Agregamos las lentejas, y las dejamos cocer unos 20 minutos a fuego medio.








¡Aquí está el Minis...el Chorizo! Lo cortamos por la mitad, y lo agregamos a la olla junto con el jamón.











Dejamos que cueza entre 20 y 25 minutos más. Y podemos servir un plato de lentejas casi sin colesterol.






A partir de esta base podemos completar nuestras lentejas, como hemos indicado al principio, con varios ingredientes. Por ejemplo:

1 Pimiento verde
1 Calabacín (no muy grande)
1 Cebolla


Picamos el pimiento, la mitad del calabacín (después de pelarlo) y la mitad de la cebolla. Todo en cuadraditos. Y lo añadimos a los ingredientes del sofrito de la receta base, es decir en el párrafo marcado con (1).

Picamos en cuadraditos la otra mitad del calabacín, y en juliana (tiras) la otra mitad de la cebolla. Y lo agregamos en el punto (2) de la receta base.

Y tras seguir los pasos de la receta conseguiremos un plato de lentejas más sustancioso, que en parte debemos agradecérselo a mi amiga y compañera Irene.







Si se prefieren unas lentejas más, como decirlo, más de Homer. Unas lentejas con tanto colesterol que te hará falta la producción de dos años de Danacol de Danone para que por tus arterias pueda volver a circular un hilillo de sangre. En este caso se puede añadir con el chorizo un poco de oreja adobada. Se recomienda llamar al 112 antes de empezar a comerlo.


Hoy tenéis un tres por uno. Tres recetas en una ¡Lo estamos dando, lo estamos regalando!


Que las disfrutéis.




miércoles, 18 de septiembre de 2013

WALKING ON SUMMER

En verano, como ya he comentado alguna que otra vez. Sí, ya sé que parezco el abuelo cebolleta y que me repito más que el gazpacho. Como decía, en verano me gusta caminar. Perderme por el monte, ver cosas, sacar fotos,..., derrochar tiempo a fin de cuentas. En verano soy el Rockefeller del tiempo.

Este verano en particular, además de mi ya tradicional subida a la Cruz del Paralaia, que esta vez hice en compañía de mi hijo y mi cuñada, llegué a la Cruz de Ermelo, me perdí en la bajada de vuelta y me volví a encontrar gracias a mi sentido de la orientación, a que esos montes acaban todos en el mar, y a que le pregunté a un amable paisano cuando salí del bosque:

- Perdón ¿Sabe dónde estoy?
+ Sí. Aquí enfrente mía.
- Muchas gracias.

En mi odisea campo a través pasé por riachuelos, bosques de árboles gigantescos, me encontré con insectos que no había visto desde mi más tierna infancia, disfruté de unas vistas maravillosas, sudé la mitad de los whiskies y los churrascos (solo la mitad, es que fueron muchos) que deglutí. Disfruté del placer de perderme.

Pero también estuve en Valencia. Y en los pocos días en los que se nubló disfruté de paseos por la orilla de la playa. Pero Paseos con mayúsculas. Alguno de 11 kilómetros.

También me perdí por los campos de naranjos, cañaverales y demás cultivos, o por los pueblos.

No sé si podéis imaginaros el placer de perderse dos o tres horas. Aunque acabes muerto de cansancio y sudando como un pollo, este placer no tiene precio. Es más, si Heidi Klum llegara en el momento en el que voy a salir a perderme en verano y me dijera que haría todo lo que le pidiera, le contestaría que vigilara a los niños y los bajara a la playa, y me piraría.

Al final, y con un recuento aproximado, he calculado que he recorrido unos 90 km andando sumando todas mis escapadas este verano.

Aquí os dejo un vídeo de mis pateos Galego-Valencianos.





video







jueves, 12 de septiembre de 2013

SALCHICHAS CON DECONSTRUCCIÓN DE PATATA SOBRE UN LECHO DE BUÑOL

¿Que qué me ha pasao en la boca? Pues ná, que me he puesto profesional. Que ya está bien de ir por ahí con nombre vulgares y corrientes. Que hay que ponerse a la altura de los grandes cocineros.

¿Qué pasa? ¡Ah!, que no entendéis de que va el plato. ¡Vale! Como aquí de lo que tratamos es de que se entienda, no como en los gastro-restaurantes, que te ponen un nombre que él solo ocupa la primera hoja de la carta, y al final te sirven un plato gigantesco con un guisante en el centro sobre una hoja de espinaca, y al que le han puesto el aceite con un bote como los de la colonia. Éste podría tener un nombre como: ensalada de productos de la huerta del bajo Segura sobre un lecho de Popeye regado con aceite de oliva arbequina del Empordà.

Bueno, hablando en cristiano, vamos a hacer unas salchichas de pueblo con puré de patatas y tomate frito.

Necesitaréis:

Salchichas frescas
Puré de patatas en polvo
Leche
Tomate frito
Queso para gratinar
Aceite
Sal







Cogemos un recipiente de pirex (o cualquiera que valga para el horno), y echamos el tomate frito para hacer la base.








Ponemos una sartén con aceite en el fuego. ¿Que porqué? Porque sino vais a tener que freír las salchichas a base de frotarlas fuerte con las manos ¡Tenéis cada cosa!







Freímos las salchichas.







Las colocamos encima del tomate frito.








En un recipiente grande y con asa (el que no me haga caso y lo elija sin asa se arrepentirá) ponemos agua y un poco de leche. Lo metemos en el microondas y lo calentamos de 2 a 3 minutos.









Ponemos un poco de puré de patatas en polvo en un plato.








A continuación añadimos un poco de el agua con leche al puré en polvo, y vamos removiendo. Ahora es cuando los que no me hicieron caso y cogieron el recipiente sin asa están chillando, con los dedos quemados, y soltando unos tacos que los condenarán al infierno para toda la eternidad.








Vamos removiendo y añadiendo líquido hasta que nos quede el puré con la textura que más nos guste. Para este plato yo prefiero que esté un pelín suelto. Al final le añadimos la sal al gusto.







Extendemos el puré por encima de las salchichas. Por esto es por lo que prefiero que quede un poco suelto. Se extiende mejor.








Añadimos el queso rallado para gratinar.








Y metemos todo en el horno, que previamente habremos precalentado 10 minutos a 180 grados.









Una vez gratinado lo sacamos del horno.






Y como le hemos puesto ese nombre tan rimbombante, le añadimos un toque de perejil para darle un aspecto de alta cocina. 













Aquí lo tenéis. Sencillo, aparentoso y muy rico.







jueves, 5 de septiembre de 2013

SALCHIPAPAS

La vuelta de vacaciones es uno de los peores momentos en la vida de una persona, y además se repite cada año. Es una medida de el envejecimiento, igual que la duración de las resacas, contra más mayor más duran.

Por esto, y porque comprendo perfectamente el síndrome perrero que embarga a la mayoría tras el regreso a la monotonía y a la rutina. Y cuando digo que lo comprendo no estoy hablando por hablar. El primer día entré en el despacho de mi jefe, me senté enfrente y le pedí un mojito.

Bien, para ir acostumbrándonos a la rutina, e ir entrando en este semestre sin puentes, os voy a entregar una receta para vagos. La idea surgió de un bar de Vigo, aunque la he ampliado un poco.

Necesitaréis:

Salchichas Frankfurt (a mi me gustan las Jumbo de bacon y queso)
Patatas prefritas congeladas
Bacon
Ketchup
Mostaza
Sal






Freímos las patatas congeladas en la freidora (o en la sartén).






Al terminar las sacamos a un plato con un papel de cocina para que escurran el aceite sobrante. Además el papel nos sirve para remover la sal cuando se la echemos.






Abrimos los paquetes de salchichas y las metemos 50 segundos en el microondas (más o menos, dependiendo de cada micro).










Al terminar las troceamos en rodajas algo gruesas.






Cogemos el bacon y abrimos el paquete. Suele ser abrefácil, así que haceros con un buen cuchillo para rajar el paquete u os dejaréis los dedos en el plástico. La palabra abrefácil significa: las vas a pasar canutas intentando abrirlo.






Colocamos un papel de cocina en un plato, y sobre él ponemos las lonchas de bacon.







Cubrimos las lonchas con otro papel de cocina.







Metemos el plato en el micro alrededor de minuto y medio. Depende de cada micro.







Lo sacamos del micro.








Y ya lo tenemos frito.






Fácil, limpio, sin ambientar la cocina y el descansillo de la escalera, y con menos grasa que haciéndolo en la sartén.

Este truquillo se lo debo a mi amigo Curro, y creo que toda la humanidad debería rendirle un homenaje por este hallazgo, o a quién lo descubriera. Yo se lo agradezco a él.


Colocamos las patatas, las salchichas y el bacon en un plato, y ya tenemos las Salchipapas.

Los niños estarán encantados, y tú habrás trabajado poco y tendrás poco que limpiar. Todos felices.







Deja que ellos le pongan el ketchup y la mostaza que quieran, y que deglutan la cena con ansia de lobo.







Si mojan pan te puedes llegar a ahorrar lavar el plato.

¿Es o no es una receta para ir poco a poco incorporándose a la vida laboral?